| La Voz que habla por todas las cosas |
| 30.07.2006 | |
El primer milagro que recuerdo fue la llegada del curso a mi vida. desde entonces no sabría citar cuantos se han sucedido. Incontables, y cada vez dejan abierto un trozo de cielo con todo su esplendor.Pero quisiera compartir el primer día que escuche con claridad LA VOZ QUE HABLA POR TODAS LAS COSAS, la Voz del Padre, del Espíritu Santo, y de Jesús. Ese es un claro milagro en mi vida, porque yo soy el tipo de persona, como tú, que jamás escucharía ninguna cosa fuera de lo común, ninguna voz interior. Imposible. Así que estaba yo en el sofá de casa, donde pase horas, días, meses, años de mi vida, buscando el sentido a este no se que. Había acabado de leer el curso de milagros y estaba ya profundamente convencida de la inmensa verdad en cada una de sus palabras. Y quería saber... Quería saber cual era el plan para mi. Pero no sabia ni preguntar. Padre, ¿Cuál es mi función?, ¿Padre, que hago?, que quiero, Padre. ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Que hago aquí, Padre? No se... No entiendo. Dime clarito, para que yo comprenda. Padre, quiero saber, y finalmente formule, ¿Cuál es, Padre, en realidad mi pregunta? eso fue lo ultimo que dije. ¿Que quiero preguntar, Papá? y me quede muy quietecita, estirada, ni si quiera en postura de meditación Y de pronto, un pensamiento claro, pacifico, inmanente pero de algo mas allá, un susurro de amor, musitó: Tú quieres saber si Yo existo. No se por que sentí miedo, pero así fue, salte del sofá asombrada, maravillada, segura y como asustada. En realidad, todo estaba en la respuesta que recibí. Todo se me dió. Creo que nunca he permitido que La Voz volviera a hablarme con tanta claridad. Escribo estas líneas en agradecimiento, en testimonio para otras incertidumbres de mi misma y en petición de su regreso, Padre. En realidad, Padre, no dejes que desatienda mas Tu Voz. Renuncio al miedo. |

El primer milagro que recuerdo fue la llegada del curso a mi vida. desde entonces no sabría citar cuantos se han sucedido. Incontables, y cada vez dejan abierto un trozo de cielo con todo su esplendor.