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Defensa y Ataque
Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque.
26.04.2007
fin de las ilusionesLa idea de hoy describe la única manera de poder escapar del miedo que jamás tendrá éxito. Nada más puede lograrlo; nada más tiene sentido. Pero esta manera de escapar no puede fallar. Cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. Es con tus pensamientos, pues con los que tene­mos que trabajar, si es que tu percepción del mundo ha de cam­biar.

Si la causa del mundo que ves son los pensamientos de ataque, debes aprender que ésos son los pensamientos que no deseas. De nada sirve lamentarse del mundo. De nada sirve tratar de cam­biarlo. No se puede cambiar porque no es más que un efecto. Pero lo que sí puedes hacer es cambiar tus pensamientos acerca de él. En ese caso estarás cambiando la causa. Los efectos cambiarán automáticamente.

Los ataques son siempre físicos. Cuando cualquier forma de ataque se infiltra en tu mente, es que estás equiparándote con un cuerpo. Esta es la interpretación que el ego hace del cuerpo. No tienes que atacar físicamente para aceptar esta interpretación. La aceptas por el mero hecho de creer que el ataque puede otorgarte algo que deseas. Si no creyeses esto, la idea del ataque no tendría atractivo alguno para ti.

El amor no mata para salvar. Pues si lo hiciese, el ataque sería la salvación, y ésta es la inter­pretación del ego, no la de Dios.
 
Nada Real puede ser amenazado
26.04.2007
Los que están perfectamente a salvo son completamente benévolos. Bendicen porque saben que son benditos. Desprovista de ansie­dad, la mente es totalmente benévola, y puesto que proyecta cari­dad, es también caritativa. La seguridad no es otra cosa que la completa renuncia al ataque. Ninguna transigencia al respecto es posible. Enseña ataque en cualquier forma, y lo has aprendido y te hará daño. Pero tu aprendizaje no es inmortal, y puedes desaprenderlo dejándolo de enseñar. Puesto que no puedes no enseñar, tu salvación radica en enseñar exactamente lo opuesto a lo que el ego cree. Así es como tú aprenderás la verdad que te hará libre y que te mantendrá libre a medida que otros la aprendan de ti.

Extractos de la lección 23
 
Acerca de la defensa y el ataque
28.04.2006

defensaTú fabricas aquello de lo que te defiendes. Y al defenderte contra ello haces que sea real e ineludible. Depón tus armas y sólo entonces percibirás su falsedad.

La realidad no se opone a nada. Lo que simplemente "es" no necesita defensa ni ofrece ninguna. Sólo las ilusiones necesitan defensa debido a su debilidad. Mas ¿cómo podría ser difícil recorrer el camino de la verdad cuando la debi­lidad es el único obstáculo? Tú eres el fuerte en este aparente conflicto y no necesitas ninguna defensa. Tampoco deseas nada que necesite defensa, pues cualquier cosa que necesite defensa te debilitará.

Examina para qué desea las defensas el ego, y verás que siempre es para justificar lo que va en contra de la verdad, lo que se esfuma en presencia de la razón y lo que no tiene sentido. ¿Puede esto acaso estar justificado? ¿Qué otra cosa podría ser, sino una invitación a la demencia para que te salve de la verdad?

Dios descansa contigo serena­mente, sin defensas y en total mansedumbre, pues sólo en esa quietud se encuentra la fuerza y el poder. Ahí la debilidad no tiene cabida porque ahí no hay ataque, y, por lo tanto, no hay ilusiones. El amor descansa en la certeza. Sólo la incertidum­bre se defiende. Y toda incertidumbre no es otra cosa que las dudas que tienes acerca de ti mismo.